El uso correcto del Equipo de Protección Personal (EPP) es un paso ineludible en el desarrollo de una jornada de trabajo sin problemas.
Cuando hablamos de pulverización en el agro, muchas veces lo primero que se piensa es en calibraciones, tecnología o tipo de pastillas. Sin embargo, hay un paso previo e ineludible: La seguridad del operario.
En cada jornada de capacitación que brindamos desde SIMJA, reforzamos un mensaje claro: Sin protección no hay eficiencia.
El uso correcto del Equipo de Protección Personal (EPP) es el punto de partida para cualquier tarea que implique el contacto con productos fitosanitarios.
Usar guantes, botas impermeables, mascarilla con filtro, gafas y overol no es una opción: Es una necesidad.
Cada parte del equipo tiene una función específica y su correcto uso puede marcar la diferencia entre una jornada segura o un accidente.
También es vital seguir una secuencia de colocación, limpieza y almacenamiento del EPP para evitar contaminaciones cruzadas.
Por ejemplo, después de una aplicación, los equipos deben ser lavados por separado, con jabón neutro y secados a la sombra. Y siempre, siempre, ducharse antes de cambiarse de ropa.
Además, el cuidado personal no empieza ni termina con el equipo: También incluye trabajar en espacios seguros, evitar apuros innecesarios, revisar el entorno y pedir ayuda si una tarea lo requiere.
La salud de quienes trabajan en el campo es tan valiosa como el rendimiento del cultivo. El campo moderno demanda profesionales conscientes y en SIMJA acompañamos esa transformación. Una aplicación segura es una aplicación eficiente.